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«El análisis pasa por el encuentro entre los cuerpos. Saludarlos, estar al lado, estar sobre el diván… Todo eso es parte del dispositivo de la cura y es eso lo que hace del psicoanálisis un verdadero dispositivo para tratar con los cuerpos, no solamente con la mente.»

Jean Daniel Matet responde:

Transcripción del video:

Hay una manera de hacer psicoanálisis, si hablamos de la experiencia psicoanalítica. Desde Freud, Freud instaló la dimensión de la transferencia como modalidad de la cura, como modalidad por medio de la cura. Un amor bastante artificial pero que se parece al amor y que permite trabajar sobre lo que ha provocado en su vida catástrofes o acontecimientos que necesita tratarlos.

Es verdad que hay algunas dificultades para los que trabajan en los países donde no hay psicoanálisis. He trabajado mucho con la asistencia de la Asociación Mundial del Psicoanálisis; fui director de la Escuela de la Causa, presidente de la Euro Federación y en el pasado me preocupé mucho del psicoanálisis en Europa. También fui a muchos países porque  hablo un poco de español. Entonces, fui a otros países a hablar con colegas y a practicar el castellano que había estudiado en mi infancia en el liceo pero que no lo practicaba.

Una de mis responsabilidades fue en Polonia, en los años después de la caída del muro del Este de Europa, y decían los colegas “¿Pero cómo vamos a hacer? No hay psicoanalistas. ¿Cómo vamos a hacer si la condición para formarse, para curarse, para hacer pensar el psicoanálisis, para la posibilidad de hacer una cura…? ¿Cómo vamos a hacer si no hay psicoanalistas?”

La transferencia quiere decir también -en francés, no sé si en castellano- transfert, desplazamiento, ir de un lugar a un otro. No es solamente la dimensión del amor especial que se encuentra en la cura, esta dimensión de desplazarse, desplazar su cuerpo y liberar qué es eso que pasa. Cuando vamos a un analista, que está cerca de su hogar o al otro lado de la ciudad o al otro lado del país o al otro lado del mundo… Eso se hace y la verdad que los primeros freudianos, los primeros analistas, se desplazaban mucho. Muchos que venían de Londres, de los Estados Unidos a ver a Freud que estaba en su consultorio de Viena y que esperaba que vengan los analizantes para trabajar. Así se formó la transmisión del psicoanálisis.

Ahora es lo mismo. Los de Polonia me decían “sí, pero cuesta mucho ir a París”. Y sí, es verdad, todo el mundo no puede. La experiencia del psicoanálisis no es una pregunta de todos; no se puede decir “todos pueden hacer”, no. No todo es un problema de dinero pero es un problema de deseo. Lo sabemos porque hemos recibido y hemos trabajado con mujeres y hombres que vinieron del Este, en un momento donde no tenían dinero y los habíamos recibido por casi nada porque teníamos la necesidad de transmitir algo del psicoanálisis.

Me parece que es una situación que se puede encontrar también en América del Norte y del Sur con la adaptación del acto analítico, del valor de la cura, a la situación del que quiere analizarse; y también cómo hay que medir mucho la manera de recibir, si es estudiante, obrero o un dueño de una empresa. No es la misma situación económica. Es una pregunta que Freud se hacía. Freud se preocupaba por esta dimensión. No quiere decir que el rico debe pagar o pagar más… porque Lacan decía que “el rico no puede analizarse”. No puede analizarse quiere decir que no tiene nada que perder; si tiene tanto dinero que se define como un »rico» no puede perder nada. y quizás él quiera un pequeñito trozo de su manera de vivir, en tal caso podría perder algo. Es una forma de decir… No hay que caricaturizar esta manera de decirlo pero me parece que no hay posibilidad de hacer un análisis de otra manera que un encuentro entre los cuerpos; es eso lo que particulariza nuestra práctica.

Hay gente que dice que se puede hacer por web. Algunas veces podemos intercambiar con pacientes por web pero con pacientes que ya están en el dispositivo analítico. Empezar un análisis por internet no me parece posible porque el análisis no pasa por la imagen, pasa por el encuentro entre los cuerpos verdaderamente: saludarlos, moverse, estar al lado, estar sobre el diván o cara a cara. Todo eso es parte del dispositivo de la cura y es eso lo que hace del psicoanálisis un verdadero dispositivo para tratar con los cuerpos y no solamente con la mente o con el hablar -como los enemigos de Lacan decían hace años: “el psicoanálisis de Lacan es una cosa virtual”-, no es eso; es una cosa que verdaderamente toca lo real de nuestra experiencia de vida y nuestras pulsiones dentro del cuerpo y por eso no se puede hacer sin encontrarnos.

Entrevista realizada por Iara Bianchi.

Jean-Daniel Matet

Jean-Daniel Matet 
Psicoanalista

Iara Bianchi

Iara Bianchi 
Fundadora. Directora Editorial. Psicoanalista

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