”Hay un psicoanálisis, que es el que produce efectos.”

Élida Fernández responde:

Para mí hay uno. Hay muchas escuelas, muchísimos analistas, muchísimos estilos, pero hay un psicoanálisis, que es el que produce efectos.

Yo diría que me conmueve la clínica de Winnicott, como me conmueve cierto momento de la clínica kleiniana, como Freud, obviamente, como creador del psicoanálisis. Y no tenemos la clínica de Lacan salvo en sus entrevistas a los pacientes en Sainte-Anne, donde increíblemente él está interviniendo con un nivel de intervención que no tiene nada que ver con lo que han adoptado los analistas lacanianos como silencio y no intervención.

Esto me parece muy llamativo, que lo que se hace en nombre de Lacan no es lo que Lacan hacía. Siempre en Buenos Aires y en Argentina en general hemos sido más papistas que el Papa. Cuando éramos todos kleinianos, en la época que yo estudié los análisis eran todos kleinianos y previsibles, uno ya sabía qué le iba a interpretar al analista porque todo era aquí ahora y conmigo.

En la facultad de la UBA no leíamos Freud, para mí Freud es un descubrimiento postuniversitario. Era todo, desde que entrábamos hasta que salíamos, Klein. Un poquito más y era Meltzer o un poquito más Bion pero nada que no fuera eso.

Esto hacía que los kleinianos en su trabajo fueran de una rigurosidad que no tenían los kleinianos en Londres, que no había en la Tavistock pero que sí se hacía acá. Ahora es lo mismo, Lacan tenía en estas presentaciones de enfermos una manera de intervenir, de pensar junto con el paciente, que no tiene nada que ver con el silencio distante y no deseante.

¿De dónde se ha puesto esa idea de que ser lacaniano es atender diez o quince minutos sistemáticamente (que eso no tiene nada que ver con tiempo libre, libre nada) y que el analista no interviene sino que hace estaciones? ¿Por qué llegamos a eso? ¿Por qué la gente que emerge de esas escenas emerge con un nivel de angustia insoportable y que solamente se sostiene dentro de cada grey, de cada iglesia, de cada púlpito?

Porque fuera de la transferencia de profesional a profesional doña Rosa no va y si va sale huyendo despavorida porque no entiende por qué no le hablan, por qué le cortan la sesión y sale diciendo “los psicoanalistas son todos locos” y tiene razón, eso es lo más terrible, tiene razón.

Entrevista realizada por Iara Bianchi.

Élida Ester Fernández

Élida Ester Fernández 
Psicoanalista

Iara Bianchi

Iara Bianchi 
Fundadora. Directora Editorial. Psicoanalista

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