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[Video] Qué es el amor por Gustavo Dessal

»Uno cree que ha encontrado, efectivamente, algo que llena nuestra vida. Pero eso no dura nada. No porque no dure el amor o no dure el enamoramiento, sino que ese estado de felicidad y de éxtasis no dura nada porque inmediatamente empieza a surgir exactamente lo contrario. ¿Qué es lo contrario? Lo contrario es el sentimiento de que la relación con el otro nos sume en la angustia, porque inmediatamente aparece el temor a perderlo.»

Gustavo Dessal responde:

Transcripción del video:

Uh, bueno, ¿qué es el amor? El amor es… Evidentemente, desde el punto de vista del psicoanálisis, no puedo evitar tomar un poco la referencia… No me puedo arrogar la infatuación de ser yo el que invente… No estoy a la altura de definir con mis propios términos qué es el amor.

El amor es uno de los temas de los que más se ocupa el psicoanálisis. Posiblemente, quizás, el discurso analítico es el único discurso que, en la actualidad, se ocupe de una manera rigurosa de lo que es el amor.

Se preocupa del amor en la forma romántica, en la forma poética, en la forma literaria. Es, como quien dice, un discurso en donde se trata de hacer una elucubración, no científica pero sí muy rigurosa de qué es el amor y cómo funciona el amor.

Mostrando, además, que el amor no responde a mecanismos naturales. La gente no ama, como dicen algunos genetistas, porque las mujeres se enamoran de los hombres que captan que tienen una dotación genética que les va a proporcionar hijos sanos. Todo eso son delirios de algunos científicos.

Tiene que ver con el amor porque, en primer lugar, en la medida en que Freud descubrió que el secreto de la cura analítica es la transferencia, y la transferencia no es solo el amor, pero la base de la transferencia es al amor; si no hay amor de transferencia, el análisis, por lo menos, no puede comenzar.

Por lo tanto, cuando Freud descubre la transferencia, empieza a pensar y a desarrollar toda una teoría de qué es el amor. Para Freud, el amor era la proyección de una imagen ideal, la imagen que uno siente no poseer pero que cree encontrarla en otro; de tal manera que poseyendo al otro es como si uno pudiera, a través del otro, reconquistar esa imagen soñada, o conquistar esa imagen soñada. Es decir, nos completamos a través del otro. Esa es una manera de pensar… Es una manera que se entiende muy bien cuando pensamos el amor desde el punto de vista del enamoramiento.

La verdad es que cuando dos personas están atravesadas por el «flechazo del amor», digamos, y están en ese momento de enamoramiento, el sentimiento es que a través del otro uno encuentra la “completud”. Es decir, el sentimiento de la carencia que todos experimentamos en nuestra existencia, porque todos de alguna u otra manera sentimos que algo nos falta. Lo podemos poner en cosas espirituales, en cosas materiales, en cosas morales; todos, más o menos, tenemos el sentimiento de que algo… alguna carencia nos afecta.

El enamoramiento es eso que hace suspender el sentimiento de que algo nos falta, algo que nos completa. Eso tiene una contrapartida y es que, al mismo tiempo, el enamoramiento es un estado que Freud le llamaba un estado patológico porque tiene algo de creencia medio alucinatoria.

Uno cree que ha encontrado, efectivamente, algo que llena nuestra vida. Pero eso no dura nada. No porque no dure el amor o no dure el enamoramiento, sino que ese estado de felicidad y de éxtasis no dura nada porque inmediatamente empieza a surgir exactamente lo contrario. ¿Qué es lo contrario? Lo contrario es el sentimiento de que la relación con el otro nos sume en la angustia, porque inmediatamente aparece el temor a perderlo.

Philip Roth, uno de los grandes escritores, decía: «nunca he comprendido a aquellos que piensan que el amor los completa porque es la experiencia más radical de carencia y ´descompletamiento´ que he tenido en mi vida es, precisamente, a través del amor; sentir que no solamente no me consigo fundir con el otro, sino que el otro me divide, me causa un conflicto, me hace sentir… siento su falta».

El amor, para Freud tenía una connotación muy narcisista en el sentido de que él consideraba que solamente podemos amar aquella imagen que de alguna manera representa aquello que nosotros querríamos ser. El ejemplo es muy claro en la relación de amor con los hijos: los hijos de alguna manera son nuestra prolongación, y tanto más los amamos cuando tenemos el sentimiento de que completan esa imagen ideal que, quizás, nosotros no hemos encontrado en nosotros mismo y, por lo tanto, queremos encontrarla a través de la relación con ellos.

En Lacan, la teoría del amor es una cosa mucho más compleja, mucho más difícil de transmitir, especialmente en una respuesta corta. Lacan pensaba, a diferencia de Freud, que hay otro amor, que no es solamente el amor que tiene que ver con la capacidad restringida de amar solamente a aquello con lo que nos sentimos reflejados. Para Lacan, hay un amor más verdadero, un amor que es capaz de amar en el otro, precisamente ese rasgo que nos hace diferentes. Es el amor más difícil de sostener.

Hoy en día, en eso sí hay un cambio que tiene que ver con el cambio del discurso, de las costumbres, el cambio de los valores; una de las cosas que más ha aumentado es la intolerancia. Y eso se ve mucho en el tema del amor.

A la gente cada vez le resulta más difícil soportar la diferencia con el otro, por lo tanto, la solución de que una historia amorosa se acabe porque “no me gusta el cepillo de dientes que el otro puso en el lugar equivocado”; estoy diciendo una caricatura. Quiero decir que la gente antes era diferente en cuanto a esto, no porque tuviera mayor capacidad de aceptación del otro, sino que había un discurso que obligaba a una conformidad.

La modernidad ha hecho que la gente tenga el sentimiento de un derecho a la libertad individual, a la libertad de decisión, a la libertad de elección. Se siente con muchos derechos, entre ellos, el derecho a no soportar nada que haga objeción a su bienestar. Por lo tanto, si el otro me molesta, aunque sea por esta cosa pequeñita, se acabó el amor.

No siempre ocurre así, estoy exagerando, pero me refiero a que hoy en día la capacidad de las personas de poder amar no solamente aquello que en el otro no es nuestro espejo, sino al revés, lo que es el signo de una pura diferencia…

Efectivamente, la experiencia analítica puede promover, no siempre, pero entre las cosas que puede proporcionar a alguien está la capacidad de poder, no solamente aceptar lo que el otro tiene de diferente, lo que al otro lo distingue, sino poder amar al otro, no precisamente por aquello en que se nos parece sino, al contrario, amarlo por aquello en que se diferencia de nosotros.

Eso es un amor, seguramente, más difícil de encontrar, más difícil de conquistar, pero que, en muchos casos, la experiencia analítica hace posible que la gente pueda amar (no solamente al partenaire, a su pareja sino en el sentido más amplio): beneficia mucho al lazo social cuando uno puede aceptar amar al otro, poder amar aquello del otro que no refleja nuestra propia imagen.

Podemos tomar el tema del amor desde muchas perspectivas, por ejemplo, podemos tomar el amor en su independencia respecto a lo que es el deseo sexual.

Hay todo un campo del amor que es independiente del deseo sexual. Justamente, hay personas que tienen esta problemática, personas que tienen la capacidad o la facilidad para poder manejarse en el terreno de la vida amorosa, pero tienen conflicto para manejarse en el terreno del deseo sexual. Con la misma persona: la pueden amar pero no la pueden desear, o la pueden desear sexualmente pero no la pueden amar.

Es una problemática más bien típica de los… más masculina que femenina, por razones que no se pueden resumir. En las mujeres, el amor, la sexualidad, todo eso está bastante más entretejido, más entrelazado. Por lo tanto, es en el amor en su dimensión de pasión donde es difícil distinguir dónde empieza lo propiamente amoroso y dónde empieza lo más pulsional del sujeto… En el terreno femenino es más difícil de distinguir.

Es un campo muy amplio, pero creo que, efectivamente, el psicoanálisis hoy en día tiene el discurso más consistente y más sólido sobre qué es el amor.

El psicoanálisis es, en el mundo contemporáneo, un discurso que protege el amor del momento actual del paradigma del discurso contemporáneo, que es un discurso muy destructivo respecto del amor. Últimamente, en el paradigma mercantil donde todo se comercia, (porque no olvidemos que las páginas de contacto finalmente son un negocio, y no para quien las utiliza sino para quien las haya inventado) es un discurso donde, al mercantilizarse el amor, de alguna forma, el amor se ve condenado a la extinción.

Creo que el psicoanálisis es un discurso que contribuye, no digo que sea el único, pero contribuye a salvaguardar la dignidad del amor.

Entrevista realizada por Iara Bianchi.

Gustavo Dessal

Gustavo Dessal 
Asesor. Psicoanalista y escritor

Iara Bianchi

Iara Bianchi 
Fundadora. Directora Editorial. Psicoanalista

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