Gauguin fue una figura importante del simbolismo, participando como pintor, escritor y escultor de grabados y cerámica. Su trabajo fue gran influencia para los vanguardistas franceses y muchos otros artistas modernos como Pablo Picasso y Henri Matisse. El arte de Gauguin se volvió popular después de su muerte, parcialmente debido a los esfuerzos del comerciante de arte Ambroise Vollard, quien organizó exhibiciones de su obra casi al término de su carrera y póstumas en París.

Gauguin nació en París, Francia. Hijo del periodista antimonárquico Clovis Gauguin y de Alina María Chazal, hija de la socialista y feminista Flora Tristán, cuyo padre formaba parte de una familia influyente en Perú. En 1850 la familia dejó París y partió hacia Perú queriendo alejarse de la Francia reaccionaria de la Restauración. Clovis quería fundar un periódico en Lima pero en el Cabo de Hornos murió de un infarto, dejando a un Paul de apenas 18 meses de edad, junto a su madre y su hermana. Los tres vivieron en Lima con el hermano de Alina Chazal (tío de Paul).

Las imágenes de Perú terminarían siendo gran influencia en el arte de Gauguin. Fue en Lima donde elaboró su primer arte. Su madre admiraba el arte precolombino, en especial la cerámica y que coleccionaba batería de cocina inca que algunos colonizadores consideraban como una barbarie. A raíz de su fascinación por las antiguas culturas peruanas, Gauguin llegaría a usar la imagen de una momia peruana en más de veinte obras suyas.

A la edad de siete años, Gauguin y su familia regresaron a Francia, llegando a Orléans para vivir con su abuelo. La familia era proveniente originalmente de esa área, eran jardineros, mercaderes, cultivadores y verduleros: Gauguin significa «cultivador de nueces». Su padre había cortado con la tradición familiar al volverse periodista en París. Gauguin aprendió francés, sin embargo su lengua principal y preferida continuaba siendo el español.

Abandonó el colegio a los diecisiete años y se hizo marino mercante, el deseo de conocer otras tierras fue en él una constante. Cuando murió su madre en 1868, Gustave Arosa, un rico banquero, se convirtió en su protector legal. Gracias a él, Gauguin fue un agente de bolsa de éxito. Se casó con Mette Sophie, una joven danesa de familia acomodada, tuvieron cinco hijos.
En esta época Paul Gauguin empezó a desarrollar un fuerte interés por el arte que le condujo a tomar clases de pintura y a reunir una impresionante colección de obras impresionistas que comprendía trabajos de Manet, Cézanne, Monet y Pissarro. En 1875 trabó conocimiento personal con este último y empezó a trabajar con él; resultado de tan fecunda colaboración fue la invitación a participar en la quinta Exhibición Impresionista de 1880, que sería reiterada en los dos años siguientes.


Suzanne cosiendo (1880)

Su carrera financiera quedó interrumpida en 1882 por la crisis bursátil y decide entregarse por completo a la pintura. Viéndose obligado a llevar una vida más modesta, se mudan a Copenhague, donde su esposa cuenta con el apoyo de su familia. Gauguin no encuentra clientes para sus cuadros. Al cabo de unos pocos meses, decide regresar a Francia en compañía de su hijo Clovis, mientras que su mujer se queda en Copenhague con los demás hijos. Este es el comienzo de una época llena de miserias y deudas. La penuria económica le hace abandonar París en 1886, refugiándose en Pont-Aven, un pueblecito de Bretaña, donde conoce al pintor Charles Laval.

Deseoso de romper con todas sus fatalidades, Gauguin envía a su hijo a Dinamarca y emprende viaje a Panamá junto con su amigo Laval. Esta es su primera incursión en el exotismo, pero una enfermedad le obliga a volver a París en 1887, donde conoce a Van Gogh. Juntos pasarán un tiempo en Arles, pero al no haber entendimiento entre ambos, Gauguin regresa a Bretaña. Contacta con Emile Bernard, quien le adentra en el Sintetismo, que supone un cambio radical con respecto al impresionismo. Bernard le hace partícipe en el uso del color, apostando por las áreas planas sin matizar y remarcando los contornos. Lo que hay que pintar es la idea que elabora el pintor después de su experiencia, quitando lo superfluo y reteniendo la esencia. Así se consigue la síntesis de forma y color.


La visión después del sermón (1888)


El cristo amarillo (1889)

Gauguin, sin dinero, después de vender su colección de pinturas impresionistas y cada vez más forzado por la necesidad de ganarse la vida, ya que apenas vende sus obras, decide en 1891 irse a Tahití.

Pasó el resto de su vida en Tahití y en las islas Marquesas, a excepción de una visita a Francia. Se evade de la sociedad de su época para encontrar, en un entorno y entre gentes no corrompidas por el progreso, las condiciones de autenticidad e ingenuidad primitiva en las que puede florecer su pintura. Gauguin se alejó de la cultura de Occidente y procuró integrarse en la vida local. Se familiariza con los indígenas e incluso tomó como compañera a una de ellas. Se habituó a sus costumbres y se esforzó por comprender su religión. En el plano artístico, se basó en los elementos del folclore de la isla, observando las cosas que veía e intentando ir más allá de ellas. Su paleta se enriqueció con colores puros y cálidos creando un vocabulario personal y un estilo lleno de simbolismo, cobrando gran fuerza expresiva. La luz pierde importancia a favor de la exaltación del color, principio en que se basa años después el fauvismo. La fascinación de sus cuadros radica en las amplias zonas de colores y en sus figuras grandes, contorneadas de manera nítida. Renuncia a la perspectiva, suprime el modelado y las sombras y la sensación de plano es igual que en las pinturas japonesas.


Mujeres de Tahití (1891)


Pechos con flores rojas (1899)

Por el año 1902 la salud de Gauguin comenzó a deteriorarse de nuevo, al sentir los mismos síntomas como el dolor en las piernas, palpitaciones del corazón y debilidad en general. El dolor en su tobillo llegó a ser insoportable y en julio se vio obligado a ordenar un carruaje de Papeete para poder moverse por el pueblo. Para septiembre el dolor era tan extremo que tuvo que utilizar inyecciones de morfina. Su vista le empezaba a fallar, hecho representado por los anteojos que usó en su último autorretrato. Muestra un hombre cansado, pero no derrotado aún. Por un tiempo consideró el regresar a Europa, a España, para recibir tratamiento, pero no lo hizo. Gauguin moriría repentinamente en la mañana del 8 de mayo de 1903.

“Siendo la vida como es, uno sueña con vengarse.”

 


Último autorretrato (1903)

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