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“El sexo forma parte de la naturaleza, y yo me llevo de maravilla con la naturaleza”.

El 24 de febrero de 1962, en una conferencia de prensa abarrotada en el salón Tesoro del Hotel Hilton de la Ciudad de México, contestó preguntas sobre todos y todo. En aquel viaje no sólo afirmó que tenía planes de realizar sus propias películas en ese país, donó mil dólares (una cifra cercana a los diez mil dólares actuales) al Instituto Nacional de Protección a la Infancia (INPI), sino que además aprendió a tomar tequila de la mano del famoso actor y director el “Indio” Fernández, todo en menos de 10 días. Seis meses más tarde, llegaría el final que ya conocemos.

Antes de suicidarse -según la versión oficial-, en 1962, Marilyn Monroe acudió durante 30 meses a sesiones de psicoanálisis con el doctor Greenson. Le fue derivada por la Dra. Kris como “una mujer en crisis total, con peligro de auto-destrucción por el abuso de drogas y medicamentos”. En 1956, Marilyn había sido tratada brevemente por Anna Freud.

El diagnóstico del doctor Greenson fue severo y tajante: “personalidad bipolar, paranoide y adictiva”, presentando sexualidad insatisfecha e impulsividad. Tanta necesidad de sentirse acompañada la convirtió en una persona promiscua aunque confesó no haber tenido nunca un orgasmo.

“Vivía con miedos severos, con crisis y con depresiones frecuentes. La señorita Monroe había expresado a menudo su deseo de dejarlo todo, de abandonar su carrera e incluso de morir. En el pasado y en más de una ocasión, cuando estaba decepcionada o en fase depresiva, intentó suicidarse con sedantes. Pero cada vez que lo hizo pidió ayuda y la socorrieron. Como la noche del 4 de agosto del ’62, con la diferencia de que nadie la socorrió”.

El psicoanalista subraya los síntomas de paranoia y de reacción depresiva y le dice a un colega: “He descubierto en ella indicios de esquizofrenia. Tuvo una infancia atroz y, no sé si será verdad o mentira, ella habla de que fue sometida a abusos sexuales. Me llama profundamente la atención el contraste entre esta mujer extraordinariamente bella, quizás la más bella del mundo, y su alma inquieta y su sexualidad insatisfecha”.

El psicoanalista está convencido que tiene ante sí un psiquismo frágil que en cualquier instante puede hundirse. “La trato como a los esquizofrénicos: coloco en primer plano las necesidades y el trabajo psíquico de mi paciente y, en segundo plano, mis opiniones personales de terapeuta”. Similar era también el diagnóstico realizado por Anna Freud: “Inestabilidad emocional, impulsividad exagerada, necesidad constante de aprobación externa, no soporta la soledad, tendencia a las depresiones en caso de rechazo, paranoica con accesos de esquizofrenia”.

Actualmente, el Centro Anna Freud, situado en Londres, posee el 25% de los derechos sobre la imagen de Monroe, legado por la actriz.

Más allá de los diagnósticos, la figura de Marilyn continúa siendo un emblema enigmático que fascinó y fascina a todo aquél que a partir de una imagen se arrastra al misterio destellante de descubrir quien la habitó.

 

Escrito por Pepe Ivanov

FE DE ERRATAS: Gracias a la cuenta de Instagram @real.marilyn.monroe.quotes por contribuir con una ética de la información y por alertarnos de este error. Aunque esta frase se atribuye popularmente a Marilyn Monroe, no hemos podido rastrear su contexto por lo que es correcto asumir que no la dijo ella realmente. Un caso más de propagación de una supuesta información verídica donde la cantidad de replicaciones en internet dificulta la tarea de encontrar la fuente real.

Por este motivo, es necesario y valoramos el aporte de los miembros de nuestra comunidad.

Entre todos haremos de este medio digital una herramienta de información fehaciente.

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