El pequeño Shakespeare

Roberto Gómez Bolaños, (Ciudad de México, 21 de febrero de 1929 – Cancún, México, 28 de noviembre de 2014), más conocido como Chespirito, fue un actor, comediante, dramaturgo, escritor, guionista, compositor, director y productor de televisión mexicano, creador e intérprete de El Chavo del Ocho y El Chapulín Colorado, entre otros personajes.

Fue hijo de la secretaria bilingüe Elsa Bolaños Cacho y del pintor, dibujante e ilustrador Francisco Gómez Linares. Estudió ingeniería mecánica en la Universidad Nacional Autónoma de México, pero nunca se graduó.

Su padre, pintor reconocido de la época, falleció cuando él tenía seis años. Su madre no llegó a conocer la fama de la serie El Chavo.

Inició su carrera como creativo publicitario, lo que lo conectó con la radio y la televisión, en la cual fue, durante la década de 1950, un muy activo guionista. También hizo varios guiones de películas para el dúo Viruta y Capulina y se inició fugazmente como actor con ellos en Dos criados malcriados, en 1960. Sin embargo, siguió dedicando la mayor parte de su tiempo a escribir, contribuyendo con diálogos para guiones de películas y programas de la televisión mexicana.

Su nombre profesional, Chespirito, se debe al director cinematográfico Agustín P. Delgado, derivado del diminutivo de la pronunciación españolizada del apellido de William Shakespeare (fonéticamente Chekspir), debido a la estatura de Gómez Bolaños y por el talento de este para escribir historias que asemejaba a las de Shakespeare.

Entre 1960 y 1965, escribió guiones para los dos programas de mayor audiencia en la televisión mexicana: Cómicos y canciones así como El estudio de Pedro Vargas, de la cadena Telesistema Mexicano.

En 1968, iniciaba transmisiones la Televisión Independiente de México y Chespirito fue llamado como escritor con la oferta de usar a su antojo una media hora semanal a su cargo. Así, nacieron Los supergenios de la mesa cuadrada y su carrera como actor.

Criticado por intelectuales y críticos por ser un programa machista, clasista y representante de un ”un auténtico bullying”. No obstante, representaba en forma de parodia hechos que sucedían y continúan sucediendo en la realidad sin guión preestablecido.

SÍGANME LOS BUENOS!!

“Que no panda el cúnico”

Lecciones de vida del Chapulín Colorado:

“Cría cuervos y tendrás cuervitos, pero cría burros y esos sí te sacaran los ojos”

“En casa del herrero, se amanece más temprano”

“Un error lo comete cualquiera… 500 errores los comete cualquiera”

Hartas veces lo que importa no son las palabras en sí sino lo que sucede entre ellas. Recordemos algunas frases del Chavo del Ocho que han quedado estampadas en varias generaciones:

“Fue sin querer queriendo”- “Bueno pero no se enoje”- “Se me chispoteó”- “Eso, eso, eso, eso”- “¡Ahora sí te tocó el ocho!” -“Es que no me tienen paciencia”- “¿Y yo qué dije? ¿Y cómo es?”- “¡Zas! ¡Zas!”- “¡Todo yo! ¡Todo yo! ¡Todo yo!”-“¡Ahora sí te descalabro los cachetes!”- ”Tómalo por el lado amable”- ”Al cabo que ni quería”- “Lo último que se pierde es la barriga, señor Esperanza”

Chespirito creó frases que hoy día se emplean o se reconocen en las charlas casuales de la cotidianeidad de Latinoamérica: “Pa qué te digo que no, si sí” o “No hay de queso, nomás de papa” son algunas de las expresiones que trascendieron la pantalla.

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