[Video] Qué es el psicoanálisis por Juan De Olaso

”Lo que dice Lacan es muy interesante, que es que el análisis no es solamente lo que el analista se propone hacer con el paciente sino también lo que se propone que el paciente haga de él. (…) Hay tantos psicoanálisis como análisis. Porque el analista no es el mismo en los distintos análisis que conduce. Ni siquiera es el mismo en cada análisis.”

Juan de Olaso responde:

Transcripción del video:

Qué difícil… Es extraño porque estamos acostumbrados en general a definir las cosas, en psicoanálisis, por la negativa, por rodeos. Eso lo aprendimos con Lacan. Que las cosas no son sí o no. Todo se define por oposición y diferencia.

Entonces, “¿Qué es el psicoanálisis?” es una pregunta muy ambiciosa. Digamos, tradicionalmente se podría decir que es un método, una práctica que trata ciertos padecimientos o sufrimientos. Yo no estaría tan de acuerdo con eso en el sentido de que eso agote la cuestión.

Después hay gente que se analiza y que no tiene una posición padeciente o sufriente. O hay momentos en los análisis. Y hay gente que tiene preguntas, o inquietudes, o que tiene incluso desafíos personales. No sé si concluiría tan fuertemente en que el análisis es un tratamiento del sufrimiento humano y del padecimiento. En parte sí, en parte no.

Lo que me parece notable de Freud es cómo se le ocurrió al tipo un método donde el saber lo tiene el otro, el que consulta. Pero que no sabe que lo tiene. No sabe que lo sabe. Entonces, esa idea de la asociación libre es francamente extraordinaria: preguntarle al que consultó, que hable, decirle que asocie. Porque la verdad es que no sabemos qué le pasa hasta que no empieza a desplegar sus cadenas asociativas. Y eso me parece increíble de Freud, cómo se le ocurrió al tipo eso.

Sí enfatizaría que es un método que trata lo singular, independientemente de que hagamos diagnósticos, y eso obviamente que tiene su lugar. Pero lo casos, incluso célebres, del psicoanálisis, por ejemplo, “El hombre de los lobos”, “El hombre de las ratas’’, cada uno es único. No hay “los hombres de las ratas”, “los hombres de los lobos” o “los hombres de los sesos frescos”, “los hombres gallos”, como en el caso de Ferenczi.

Es decir, eso también es la marca: cada historial freudiano es un caso único, irrepetible, y algo muy paradigmático del psicoanálisis.

Hay una definición que da Lacan, en algún momento, en el 70 creo, en el Seminario de los Discursos. Dice: “Bueno, ¿qué es el psicoanálisis?” O sea, tu pregunta. Y él dice: “En realidad, el psicoanálisis es lo que hace el psicoanalista”. Dice: “Bueno, tenemos que partir del analista”. Eso es un cambio de perspectiva muy fuerte.

Porque quizás es lo que hizo Lacan siempre, que es empezar a pensar los problemas o los avatares terapéuticos o los movimientos desde el analista, incluso los obstáculos. Pensamos desde ahí. Entonces, Lacan, yo creo que de entrada dice: “Bueno, la resistencia pensémosla desde el analista”. Más allá de que Lacan sabía que había resistencia del Ello del Yo, del Superyó, y del consorcio… Bueno, ¿por casa cómo andamos?

– ¿Hay tantos psicoanalistas como psicoanálisis?

– Sí, pero no solo eso. Tantos análisis. Porque el analista no es el mismo tampoco en los distintos análisis que conduce. Ni siquiera es el mismo en cada análisis.

– ¿Entonces sería un oficio?

– ¿Por qué no? Sí… Pero para tomar esto de “partamos del analista”, como dice Lacan, o lo que hace el analista, o cómo la clínica se ordena, o se lee, o cómo se puede empezar a pensar desde ahí… Por ejemplo, los casos célebres. La joven homosexual de Freud. La mina en determinado momento empieza a soñar que se casa, que tiene hijos, que le gustan los tipos.

Había consultado, acordate, por… El padre le pide a Freud que la encarrile un poco a la nena porque estaba en una posición un poquito escandalosa. Freud acepta esa demanda y lo interesante es que la mina empieza a soñar para la demanda de Freud. Es decir, el inconsciente –que era la vía regia, dice Freud– empieza a trabajar para la resistencia, empieza a trabajar para la demanda del otro. El análisis empieza a cabalgar en el marco de una neurosis, la de Freud precisamente.

Entonces ahí se puede ver cómo el inconsciente responde a los movimientos del analista. Yo supongo que si uno conoce un odontólogo y otro odontólogo, decís “Bueno, son odontólogos”. Plomeros, o qué sé yo. El psicoanalista da para cosas absolutamente antagónicas.

Ves alguien que se analizó y después te dice “Ah, pero yo pensé que eso era psicoanálisis”. Por eso la pregunta de si hay uno o varios psicoanálisis. Yo creo que por definición hay varios psicoanálisis o modos de concebirlo.

Y no sólo por el formato… Uno puede recordar que Freud analizaba en una plaza alguna vez, o que Winnicott iba al campo con Margaret Little y lloraban de la mano, así, que es una escena medio… Y bueno, eso por ahí es tan psicoanálisis como la cosa ortodoxa del tipo que dice “Mhm”, y los 45 minutos de la IPA y todo eso.

Sí, me parece que el psicoanálisis está preparado para lo mejor, y no sé si para lo peor pero para lo mismo. Entonces, el psicoanálisis tiene grandes chances de desmontar la neurosis, o tiene grandes chances de consolidarla. Y creo que la historia del psicoanálisis es muy corta, finalmente tiene cien años… Digo, a veces nos relacionamos con ciencias o discursos que tienen miles de años, y el psicoanálisis está en salita de cuatro. Hay muchísimos problemas y cosas para pensar y para reformular.

Y además, todo va cambiando mucho con el tiempo: las cuestiones técnicas, las presentaciones, los síntomas, por decirlo de alguna manera. Pero entonces la cuestión es si el psicoanálisis reproduce de alguna manera la neurosis o no. Y cómo.

Lacan lo decía con relación a la transferencia. Él dice –creo que está en el Seminario 11– que la contribución que cada analista ha hecho sobre la transferencia, sobre todo sobre la transferencia, desde Freud en adelante, revela, es como si fuera una radiografía de algo del deseo del autor. No del deseo del analista como nosotros lo decimos como un operador sino del deseo personal.

Entonces el tipo dice que Abraham, por ejemplo, quería ser una madre completa, y el otro quería ser un profeta, y el otro no sé qué. Él por supuesto no se incluye en la lista, no.

Pero lo que dice Lacan es muy interesante, que es que el análisis no es solamente lo que el analista se propone hacer con el paciente sino también lo que se propone que el paciente haga de él. Entonces hay una oferta, que es un poco lo que decíamos antes: cómo el analista con su posicionamiento marca un territorio particular, específico.

Por eso una persona que se analiza con dos analistas distintos, posiblemente le pasen cosas muy distintas. Muy distintas. Porque lo que ocurre ahí en ese ‘’entre’’, por decirlo de alguna manera, también es único. Se trata del encuentro contingente con el otro. Creo que hay mucho de eso.

 

Entrevista realizada por Iara Bianchi.

Juan de Olaso

Juan de Olaso 
Psicoanalista

Iara Bianchi

Iara Bianchi 
Fundadora. Directora Editorial. Psicoanalista

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