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Habíamos planificado hacer esta entrevista hace más de un mes. La idea era hablar sobre psiquiatría y psicoanálisis, los sistemas diagnósticos y la enseñanza. Pero la pandemia también parece colonizar los temas de conversación, y Juan Cristóbal Tenconi ocupa en este momento el rol de Coordinador de Psiquiatría de Interconsultas en Salud Mental en el Hospital Rivadavia, siendo además un referente ineludible en todo lo que tenga que ver con enseñanza en Psiquiatría en Argentina. Entonces, qué mejor oportunidad de reflexionar sobre cuál es el rol del psiquiatra en esta crisis. En este caso, en las coordenadas de Argentina.

Al día 23 de marzo de 2020, es poco lo que se sabe a ciencia cierta qué sucederá en las próximas semanas y pronto la conversación empieza por los pronósticos:

Juan C. Tenconi: Considero que la situación social de los miedos que trae aparejado este virus implica además la situación económica. Ambas van a repercutir en la salud, pero ahora prima la “urgencia” sobre la “emergencia subjetiva” que mientras tanto y luego también tendremos que atender.

Nicolás Kitroser: ¿Qué medidas se están tomando en el Hospital Rivadavia?

En el Hospital hay un quiebre importante: se decidió no ingresar más pacientes, Consultorios Externos está cerrado, no se hacen nuevas admisiones, se suspenden los tratamientos psicológicos. Sí se continúa dando recetas a los que están en tratamiento psiquiátrico, pero la idea es que venga la menor cantidad de gente a los hospitales. Se están reacomodando las salas para los casos de pacientes con coronavirus. Entonces, la sensación que hay es que se arman dispositivos para atender pacientes sin los pertrechos para atender a toda la gente, al igual que sucede en el resto del mundo. Es muy grave.

¿Los pacientes buscan proseguir su tratamiento en Salud Mental a pesar de que no se sumen nuevos tratamientos?

Llegan mucho menos pacientes, también ellos están dentro del mundo; tienen miedo de venir al hospital porque se transformó en un lugar atemorizante. Como a los psiquiatras que nos suelen confundir con los locos. Se suele confundir al personaje que estudia algo con su objeto de estudio, el que cura al loco termina siendo excomulgado, o sea, a nosotros,  se estigmatiza a ambos: al “loco” y al “loquero”, el que trata con “locos”. También se denomina así, “el loquero”, a los Hospitales Monovalentes de Psiquiatría. Claro está que no se trata de un objeto de estudio sino de una persona. Aunque lamentablemente ante la masividad de casos que pueda presentarse en la urgencia la humanidad individual quede menoscabada, nunca se debe olvidar que tratamos con personas. Me parece que al “Hospital General” le pasa lo mismo: es un lugar que se lo puede percibir como contaminante y fobígeno. Hay mucho escrito al respecto. Cuando hay cuarentena por un tema de salud, los que tienen secuelas más importantes son los del equipo de Salud, los que están al frente.

¿Se está convocando a los profesionales de Salud Mental a trabajar como clínicos?

En el Servicio de Interconsultas somos pocos psiquiatras, en cambio, hay muchos psicólogos. La pregunta es qué función van a cumplir los psiquiatras. El sostén del equipo de Salud ya lo estamos haciendo. Hoy tuvimos una reunión virtual en el Capítulo de Psiquiatría de Enlace de APSA (Asociación de Psiquiatras Argentinos) con miembros de muchas provincias. Solo en un hospital de Mendoza se está entrenando a los psiquiatras para trabajar como clínicos haciendo triage. No sé de otros casos donde se esté preparando a los psiquiatras.  Creo que Argentina ha reaccionado de una forma más temprana, no parece que vayamos a estar en la situación de Italia. Estaríamos mucho más tranquilos si tuviésemos reactivos y más respiradores.

En el hospital, ¿el equipo de Interconsultas está trabajando en contener, calmar la angustia del personal de Salud?

Yo lo hago todos los días, de hecho diría que en este momento es mi principal función. La actividad en sí estaba instalada, lo que sí cambio es que aumentó el nivel de angustia, inseguridad y temor del equipo de Salud.

¿Las consultas son de manera formal o informal?

Tienen una característica más informal, una informalidad formal: te piden que asistas a las reuniones de equipo, te piden hablar, los enfermeros se reúnen y te piden que hables con ellos, los residentes están por ahí… Siempre fue así, pero ahora hay más demanda. También tiene que ver con las transferencias que se han ido generando con distintos miembros del equipo médico.

¿En general es lo que ves en los demás servicios, excepto en Mendoza?

Sí, me da la sensación de que en Mendoza están más preparados. Es una impresión. Acá tenemos distintos frentes. Por un lado, está la asistencia de los pacientes descompensados, que tal vez se hubieran descompensado de todas maneras. Por otro lado, están los que llegan a la Guardia porque están mal por la situación de encierro que es la cuarentena. El encierro tiene su correlato psicológico. A eso se suma el tema de los colegas que hablábamos antes. Y, por último, estamos nosotros los psiquiatras: cómo vamos a responder desde lo psicológico y hasta dónde debemos responder como médicos. Balint es un autor muy interesante, trabajó sobre lo que les pasaba a los médicos en el contexto de la práctica profesional. Uno no debe olvidar que no solo debe dar soporte a los demás, sino que uno mismo no está afuera del contexto. Yo no estoy exento del miedo de contagiarme o de contagiar a mis hijos.

¿Cómo evaluás el nivel de información de los pacientes acerca del Covid-19? ¿Te parece que los canales de información oficiales han funcionado bien?

Depende del paciente: los pacientes más narcisistas, o que están pasando por un momento más narcisista, tienen menor contacto y están más centrados en lo que les pasa a ellos; y los pacientes más neuróticos funcionan como uno podría esperar. Me resulta muy difícil generalizar. Tengo un paciente que veo por Skype todos los días porque está mal y no está del todo conectado con el mundo exterior. En vivo y en directo, en cuerpo físico, solo atiendo a pacientes en el hospital, a más de dos metros de distancia.

¿Las proyecciones son día a día o se pueden calcular con alguna certeza consecuencias en algún plazo determinado un poco más amplio?

Este es un momento transicional. Es un estado de excepción, en el sentido que lo expresa Agamben. Estamos esperando el tsunami, pero no sabemos a ciencia cierta cuándo va a llegar. Tengo cierta fe que si respetamos todos la cuarentena, me parece que va a bajar la infección. Las estructuras psicóticas responden con delay al estrés social; la complicación con este tipo de pacientes va a aparecer cuando esto termine, cuando se vean las repercusiones psicosociales.

Originalmente, mi idea sobre esta entrevista era hablar sobre teoría de psiquiatría y psicoanálisis, pero la situación actual hace que fluyan otras preguntas. ¿Dónde queda la teoría en este contexto?

El tema de mantener la formación es importantísimo. Hay algo de la canción de Fito Páez: “¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”. Si vos pensás que se viene el tsunami, hay que sentarse a estudiar. Qué hacer con la pandemia, qué pasa con los esquizofrénicos en situaciones de encierro… Mi respuesta en situaciones de estrés es sentarme a estudiar, ahí me siento más tranquilo.

¿Qué estás estudiando?

Leo muchos artículos en internet sobre el coronavirus y sobre las situaciones de encierro. Veo mucho qué se hizo en Salud Mental en otros países afectados. Hay que formarse para lo que se viene. También estuve leyendo el libro sobre Lacan, de Roudinesco. Es muy interesante. A mi entender, más que hablar de Lacan habla sobre los sistemas de pensamiento que atravesaban en ese momento París y Europa.

Argentina es un país en el que la influencia del psicoanálisis afecta nuestro modo de pensar. Al menos, de varios. ¿Qué lugar crees que tiene el psicoanálisis en una situación de emergencia como esta?

Algunas asociaciones psicoanalíticas argentinas y la Asociación de Psiquiatras Argentinos están coordinando grupos de asistencia telefónica. El psicoanálisis al virus no lo va a tocar. Pero sí creo que la tramitación de las situaciones que tocan vivir y cómo uno está posicionado frente a la angustia se pueden trabajar desde el psicoanálisis. También aportará al tratamiento de las consecuencias psicológicas del enclaustramiento. Estamos viendo situaciones traumáticas en vivo, las estamos viviendo, y hay que ver cómo elaborarlas mientras se viven. El psicoanálisis tiene qué decir al respecto. En una época se creía que había que dar benzodiacepinas en el momento del trauma, hoy en día se sabe que eso es contraproducente. Se decía que había que hacer tal o cual terapia específica para poner en palabras lo traumático; y después se supo que forzar a alguien a relatar la situación traumática, lo que hace es revivirla y volver a instalársela en la cabeza. Creo que el psicoanálisis da herramientas que permiten elaborar el trauma, y todo esto que estamos viviendo es una situación traumática.

¿En qué sentido?

En el sentido freudiano más estricto: es una cantidad de energía más alta de la que el aparato psíquico puede procesar. Habrá que ver cómo se mueve la sociedad, y si cambian los lazos sociales. ¿Leíste el artículo de Byung-Chul Han? No diría que es lo que yo pienso, pero es interesante de leer. El hecho de que los regímenes totalitarios como el chino hayan respondido de una manera más exitosa, plantea qué es lo que puede pasar con el control. Hay pensadores que están reflexionando mucho sobre esto, pero no sabemos para dónde va a disparar a nivel social todo lo que está ahora ocurriendo. Con el tema del control, por ejemplo. Si pudiéramos chequear a todo el mundo a través de sus celulares, una aplicación avisaría quién está infectado. Si eso no es Big Data, no sé qué lo es. Eso pasó en China. Otros autores muy interesantes para leer en este momento son Berardi y Zizek, cada uno defiende lo que venía postulando previamente…

Harari plantea que una de las formas de salida es grupal, a través de la solidaridad, del poder mancomunado de muchos. Estoy seguro que podría hacer suya la frase, sentida por muchos, que antes mencioné: ¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón.

Muchas gracias por tu tiempo.

Gracias a vos.

Juan Cristóbal Tenconi

Juan Cristóbal Tenconi 
Psiquiatra. Psicoanalista

Nicolás Kitroser

Nicolás Kitroser 
Psiquiatra. Colaborador inconsciente

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Es interesante compartir las experiencias de cada país. Aquí en España la situación es mucho más grave, pero también se están creando redes de asistencia telefónica para pacientes y sanitarios. El psicoanálisis no tiene un papel central en esta sociedad, como en Argentina, pero también estamos tratando de producir una reflexión además de ofrecer una escucha. De todas maneras, todo lo que estamos haciendo ahora responde a la emergencia en la que estamos. El tiempo de comprender vendrá más tarde.

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