El primer humano que insultó a su enemigo en vez de tirarle una piedra fue el fundador de la civilización. Gracias a la cultura hay civilización. Aquí, es cuestión de dejarse llevar y de hacer propio lo leído, lo visto, lo escuchado. Sentir, percibir con la intuición, dejarse encantar por lo bello de la materia, la imagen, el sonido… e incluso por lo indignante, aborrecible, obsceno, seductor, embriagador, horroroso, ¡fascinante!… Todo ello acontece en la vida y en simultáneo. Entre la crítica y la capacidad de sorpresa se vislumbran los artistas, los intelectuales, los científicos… brindando disparadores al infinito; ya que el deseo es inmortal, ¡pero nosotros no!
"Si pudiera ser otro, me gustaría ser cualquier persona en un día feliz. Mientras más distinta de quien soy, mejor. Tengo la sospecha de que la felicidad es siempre diferente, al contrario de lo [...]
El 31 de marzo de 1889, a orillas del río Sena se inauguraba, según los parisinos presentes, una detestable, monstruosa, ridícula e inútil columna de metal. Para otros, se trataría de la [...]