El primer humano que insultó a su enemigo en vez de tirarle una piedra fue el fundador de la civilización. Gracias a la cultura hay civilización. Aquí, es cuestión de dejarse llevar y de hacer propio lo leído, lo visto, lo escuchado. Sentir, percibir con la intuición, dejarse encantar por lo bello de la materia, la imagen, el sonido… e incluso por lo indignante, aborrecible, obsceno, seductor, embriagador, horroroso, ¡fascinante!… Todo ello acontece en la vida y en simultáneo. Entre la crítica y la capacidad de sorpresa se vislumbran los artistas, los intelectuales, los científicos… brindando disparadores al infinito; ya que el deseo es inmortal, ¡pero nosotros no!
Ni hermanos tontos, ni latinos, ni ilustrados. De México para abajo hay un continente sin comparación, diferente, no una suma de partes desconectadas...
El 17 de junio de 1816, un simple juego literario entre amigos dio origen a la novela "Frankenstein o el moderno Prometeo", considerada la piedra fundacional de la ciencia ficción.