El primer humano que insultó a su enemigo en vez de tirarle una piedra fue el fundador de la civilización. Gracias a la cultura hay civilización. Aquí, es cuestión de dejarse llevar y de hacer propio lo leído, lo visto, lo escuchado. Sentir, percibir con la intuición, dejarse encantar por lo bello de la materia, la imagen, el sonido… e incluso por lo indignante, aborrecible, obsceno, seductor, embriagador, horroroso, ¡fascinante!… Todo ello acontece en la vida y en simultáneo. Entre la crítica y la capacidad de sorpresa se vislumbran los artistas, los intelectuales, los científicos… brindando disparadores al infinito; ya que el deseo es inmortal, ¡pero nosotros no!
"He visto más de una vez cómo se perdían algunos escritores de gran talento por meterse a competir contra ellos mismos y por creer que tenían que ser cada vez más exitosos..."
«Existen quienes transgreden los marcos de la legalidad para generar nuevas leyes. Otros, sólo gozan del transgredir. De ahí la radical diferencia entre la irreverencia y la "queja"...»
La experiencia no podía ser catalogada de espantosa, aunque lo fuese, ni de dolorosa, a pesar de serlo; fue más bien, tal y como el mismo Servando señaló algunos años después durante el [...]