“La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad.”

 

A pesar de que su obra más conocida sea la novela La montaña mágica, Thomas Mann recibió el Premio Nobel de literatura en 1929 «principalmente por su gran novela, Los Buddenbrook, que ha merecido un reconocimiento cada vez más firme como una de las obras clásicas de la literatura contemporánea».

Cinco obras literarias para conocer a Thomas Mann:

  • Los Buddenbrook (1901): el retrato colosal de una familia de varias generaciones; representativa de una época, o varias, y de la clase burguesa a la que el propio Mann pertenecía.
  • La Muerte en Venecia (1912): Gustav Von Aschenbach es un escritor en busca de la inspiración perdida, que viaja a la ciudad italiana y, entre los residentes de su hotel, descubre a un joven polaco, Tadzio, por el que experimenta una pasión tan inesperada como silenciosa.
  • La montaña mágica (1924): retrato ineludible de las angustias de la entreguerra.
  • Doctor Faustus (1947): se centra en la vida de Adrian Leverkühn, un compositor musical que le habría vendido el alma a Mefistóteles por unos años de gloria, al tiempo que Alemania se sume en la barbarie y se dirige hacia su propia catástrofe. Mann ronda algunas de las ideas de Nietzsche que lo obsesionaban (el eterno retorno, entre otras) y convierte a Leverkühn en el creador de una nueva técnica compositiva de vanguardia que se parece al dodecafonismo de Arnold Schoenberg.
  • Confesiones del estafador Felix Krull (1954): Krull es un perfecto impostor, seductor impenitente, que cuenta las tretas que le permitieron el ascenso social. El recorrido va desde sus orígenes humildes a su trabajo como botones de hotel, al conocimiento que traba con un rico heredero que lo convence de hacerse pasar por él. Mann sólo pudo terminar la primera parte, que se publicó un año antes de su muerte. No llegó a escribir la continuación, pero el carisma de Krull es tan convincente que el lector logra olvidar ese detalle.

Thomas Mann nació el 6 de junio de 1875 en una acaudalada familia de Lübeck, entonces un Estado federado del recientemente creado Imperio alemán. Thomas Johann Heinrich Mann, su padre, era el propietario de una compañía dedicada al comercio de cereales, llegaría a ser senador del Estado. Thomas padre se había casado con Julia Da Silva-Bruhns, nacida en Brasil y de educación católica, que procedía de una familia de comerciantes germano-brasileños.

Como era norma en las clases altas Thomas Mann no acudió a la escuela primaria sino que recibió educación privada. En 1889 ingresó al Katharineum, un prestigioso instituto de bachillerato. Con un rendimiento académico bastante pobre, pocas de las referencias culturales de Mann proceden de su etapa escolar, quizá con la excepción de sus conocimientos de latín. En particular, su aprendizaje literario y artístico fue esencialmente autodidacta siguiendo en estos años los pasos de Heinrich, su hermano mayor. Schiller, Heine, Nietzsche, Hermann Bahr y Paul Bourget fueron sus primeras lecturas independientes. También se sintió fascinado por la música de Wagner, afición que atribuiría posteriormente a muchos de sus personajes.

De sus años en el Katharineum proceden los primeros datos conocidos sobre la vida amorosa del joven Mann. Se sintió atraído por su compañero Armin Martens, a quien inmortalizó como Hans Hansen en su novela Tonio Kröger. Muchos años después, en una carta dirigida a otro alumno del Katharineum, definió a Armin como «su primer amor» y le reveló que al confesar a éste sus sentimientos «no supo qué hacer» con ellos. Al año siguiente, conoció a William Timple, en cuya casa se alojaría un tiempo antes de su marcha a Múnich y con quien no llegaría nunca a sincerarse. William aparece en La montaña mágica sublimado como Pribislav Hippe.

A finales de 1903 conoció a Katia Pringsheim, hija de una prominente familia de intelectuales y artistas de origen judío, cuyo padre, Alfred Pringsheim, era un famoso matemático; estudios que ella misma cursó de forma un tanto excepcional en la época. Se comprometieron el 4 de octubre de 1904 y la boda tuvo lugar el 11 de febrero de 1905.

En los años previos a la Primera Guerra Mundial, la fama y el prestigio de Mann no dejaron de crecer a la vez que su posición social: construyó una gran casa de veraneo en Bad Tölz y una mansión familiar en Múnich a la que se mudaron en 1914. En estos años inició muchos proyectos literarios que no llegó a culminar, algunos definitivamente abandonados, como una obra sobre Federico el Grande y la novela social Maya. Quizá la única gran obra de esta época sea La muerte en Venecia, en la que el famoso escritor Gustav von Aschenbach no es otro que el mismo Thomas Mann.

Al estallar la Primera Guerra Mundial Mann adoptó una postura decididamente nacionalista y se sumó al entusiasmo beligerante mayoritario hasta el punto de que en 1917 invirtió en bonos de guerra alemanes, que después perderían todo su valor, los ingresos conseguidos por la venta de su casa de Bad Tölz. Asimismo, apoyó el esfuerzo bélico con varios ensayos, entre ellos: Reflexiones durante la guerra, Cartas desde el frente, Federico y la gran coalición y Consideraciones de un apolítico.

Aunque Mann, como intelectual, siempre se implicó en todo tipo de asuntos públicos. Inclinado en principio a partidos nacionalistas moderados representantes de una burguesía liberal, osciló a mantener una postura ambivalente tanto frente a la Revolución rusa como a la República Soviética de Baviera. El final de la guerra y su resultado le llevaron a convertirse en un destacado defensor de la República de Weimar. Particularmente importante, y en abierto contraste con muchos intelectuales de tendencias inicialmente conservadoras y nacionalistas como las suyas, fue su temprana oposición frontal al nazismo. En 1921, cuando el movimiento estaba todavía en formación, ya lo calificó de “disparate con esvástica” y definió como una infamia el antisemitismo radical del que hicieron bandera los nazis en su ascenso al poder.

 

“La guerra es una huida cobarde de los problemas de la paz.”

 

El final de la guerra le permitió continuar sus proyectos literarios interrumpidos. Retomó la escritura de La montaña mágica, con un enorme éxito inmediato.

En la década de 1920, su fama ya era mundial y no cesó de recibir honores y reconocimientos. En 1929 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

En febrero de 1933, pocos días después de que Hitler recibiera el nombramiento de canciller, Mann inició una gira por Ámsterdam, Bruselas y París impartiendo su conferencia Pasión y grandeza de Richard Wagner, que prolongó con unas vacaciones en Suiza. Aunque inicialmente no percibió demasiado peligro, las noticias de los excesos que empezaban a cometerse en Alemania le hicieron retrasar su regreso y, tras una breve estancia en el sur de Francia, se instaló en Küsnacht, a orillas del lago de Zúrich, su residencia hasta 1938.

Mann celebró el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Saltsjöbaden, Suecia, con Bertolt Brecht y Helene Weigel. Todos ellos consideraban la guerra como el mal menor que evitaría otro acuerdo como el de Múnich que abandonó a Polonia en manos de Hitler. En Estados Unidos, era una gran celebridad. Franklin y Eleanor Roosevelt lo recibieron en la Casa Blanca. En primavera se trasladó desde Princeton a Pacific Palisades (California) mientras difundía sus ideas políticas sobre la guerra y sus consecuencias, que en esta época adquieren un matiz cada vez más izquierdista.

Tanto Golo como Klaus , dos de los hijos de Thomas y Katia, se alistaron en el ejército estadounidense. Golo ingresó en el servicio secreto y fue de los primeros en entrar en Alemania,61 mientras que Klaus participó en la conquista de Italia y, como corresponsal de Stars and Stripes, fue enviado a Alemania ya en mayo de 1945 donde pudo comprobar el grado de destrucción que había llevado la guerra.

A finales de la década de los 40, Mann comenzó a sentirse incómodo en Estados Unidos. Se había desencadenado la persecución macartista y los escritos más izquierdistas de Mann así como su visita a Weimar, en la zona de ocupación soviética, le valieron la acusación de “compañero de viaje” («America’s fellow traveler Nr. 1») así como de “antifascista prematuro”.

Más incómoda era la situación de Erika, mucho más radical que su padre, que había sido interrogada por el FBI como sospechosa de agente a sueldo de Stalin y «miembro del partido».En 1952, la familia Mann decide instalarse definitivamente en Suiza.

 

”La soledad hace madurar lo original, lo audaz e inquietantemente bello, el poema.

Pero también engendra lo erróneo, desproporcionado, absurdo e ilícito.’’

Leave a Reply

Sea el primero en comentar!

Notificarme de:
wpDiscuz
CONTACTO

Son bienvenidos todos los comentarios y sugerencias que nos quieras hacer! Te responderemos a la brevedad.

¿No se puede leer? Cambiar el texto. captcha txt