Emilio Vaschetto: ”Hay que inventar el psicoanálisis. Hay que hacer de esa práctica, una práctica divertida.” ”Divertido no quiere decir finalmente entretenerse, sino que quiere decir hacer algo que sea diverso…” ”… de lo diverso de la ciencia, la psicología, la lingüística, la topología, la matemática.” ”Qué hace un analista? Reinventa el psicoanálisis.”

Emilio Vaschetto responde:

Lo que es un analista es de acuerdo a lo que hace un analista, efectivamente. Lacan da una definición un poco tautológica de lo que es un psicoanálisis cuando dice “el psicoanálisis es lo que hace un analista.” ¿Qué hace un psicoanalista? Apuntar a ese incurado, apuntar a eso que Lacan llama “lo real”, ir a buscar con el artificio de la palabra, por supuesto con el horizonte del lenguaje, algo que el lenguaje mismo no logra atrapar. Poder situar con las palabras, con los significantes dice Lacan, que no es exactamente lo mismo pero con los significantes tratar de descubrir eso que no puede decirse. Esto es lo extraordinario de la práctica, cómo poder apuntar a ese aspecto que sería para alguien imposible de decir. En ese punto también uno puede ubicar que hay un sufrimiento sobre aquellas palabras, aquellos términos que han tocado al cuerpo y que han producido una escritura, algo que produce un trazo prácticamente indeleble y sobre los cuales el sujeto, curiosamente, tiene que decir algo. Este es el aspecto más creativo, más poético del psicoanálisis y que le da también su lugar destacado en el concierto de los otros discursos. Un lugar destacado por no ser justamente ni una psicología ni una ciencia tampoco, es decir, el psicoanálisis freudiano era una ciencia pero el psicoanálisis lacaniano no es una ciencia, es un discurso, precisamente, que se va separando en función de que también su propia práctica se ve llevada a inventarse. Es un poco la interpelación que hace Lacan hacia el final de su enseñanza hacia los psicoanalistas, que les pide a los psicoanalistas “vayan ustedes a inventar el psicoanálisis, hay que inventar el psicoanálisis, hay que hacer de esa práctica una práctica -voy a decirlo en los términos de los principios de la práctica de Lacan- divertida”, una práctica divertida. Es muy interesante este aspecto de una práctica divertida. Germán García sacó un libro que se llama Diversiones psicoanalíticas, no sé con qué intención habrá puesto ese título Germán pero yo entiendo el psicoanálisis divertido en los términos que los glosa Lacan en su primer seminario: dice que el psicoanálisis, como la física anteriormente, tiene que ser divertido. Uno juega con los conceptos, se ve llevado a inventar cosas, objetos, aparatos, el estadío del espejo (por ejemplo), son aparatos muy divertidos; se ve llevado a armar elucubraciones, con más temas, grafos, elementos topológicos hacia el final de la enseñanza, para poder inventar el psicoanálisis, esta es la cuestión. Divertido finalmente no quiere decir entretenerse, quedarse a jugar solamente con eso, aunque uno puede jugar con eso también, si no quiere decir hacer algo que sea diverso, de lo diverso, de lo diverso de la ciencia, de lo diverso de la psicología, de lo diverso de la lingüística, de lo diverso de la topología, de la matemática, etc. Entonces ¿qué hace un analista? reinventa el psicoanálisis, hace del psicoanálisis una diversión analítica, usando los términos de Germán, apunta a lo diverso para circunscribir o situar lo singular de cada uno que venga a consultarnos. En función de lo que hagamos con ese cada quien deduciremos si nuestra práctica ha sido psicoanalítica o no. Yo me dije al principio “soy psicoanalista” pero, estrictamente hablando, habrá que decirlo en función de lo que efectivamente haga de mi práctica.

Entrevista realizada por Iara Bianchi.

EMILIO VASCHETTO

Emilio Vaschetto
Psicoanalista

Iara Bianchi

Iara Bianchi
Psicoanalista

Leave a Reply

Sea el primero en comentar!

  Subscribe  
Notificarme de:
CONTACTO

Son bienvenidos todos los comentarios y sugerencias que nos quieras hacer! Te responderemos a la brevedad.

Not readable? Change text. captcha txt