Sir Alfred Joseph Hitchcock (Leytonstone, Londres, 13 de agosto de 1899-Bel Air, Los Ángeles, 29 de abril de 1980) fue un director de cine y productor británico nacionalizado estadounidense. Hijo de un carnicero, cursó estudios en el Colegio de San Ignacio y, posteriormente, en la Universidad de Londres, donde estudió ingeniería. En 1920 empezó a trabajar en la industria cinematográfica, primero como publicista para la Paramount y pronto como guionista y ayudante de dirección. En 1925 se trasladó a Alemania, donde tuvo la oportunidad de trabajar como ayudante de dirección en los estudios UFA y entrar en contacto con el expresionismo alemán, un género del que siempre se consideró deudor.  Fue pionero en muchas de las técnicas que caracterizan a los géneros cinematográficos del suspense y el thriller psicológico. Tras una exitosa carrera en el cine británico en películas mudas y en las primeras sonoras, que le llevó a ser considerado el mejor director de Inglaterra, Hitchcock se trasladó a Hollywood en 1939.

A lo largo de una carrera que duró más de medio siglo, Hitchcock configuró un estilo cinematográfico distintivo y muy reconocible. Fue innovador en el uso de la cámara para imitar la mirada de una persona, obligando de esta manera a los espectadores a participar de cierta forma de voyeurismo, empleaba encuadres para provocar ansiedad, miedo o empatía y desarrolló una novedosa forma de montaje fílmico. Sus historias a menudo están protagonizadas por fugitivos de la ley y sus actrices protagonistas suelen ser de pelo rubio. Muchos de sus filmes presentan giros argumentales en el desenlace y tramas perturbadoras que se mueven en torno a la violencia, los asesinatos y el crimen. Con frecuencia, los misterios que articulan las tramas no son más que señuelos (Macguffin, como los llamó el propio director) que sirven para hacer avanzar la historia pero no tienen mayor importancia en el argumento. Las películas de Hitchcock también abordan a menudo temas del psicoanálisis y tienen marcadas connotaciones sexuales. Gracias a los cameos en muchos de sus filmes, las entrevistas, los avances publicitarios de sus películas y el programa de televisión Alfred Hitchcock Presenta, el cineasta se convirtió en un icono cultural.

Hitchcock dirigió más de cincuenta películas a lo largo de seis décadas. Reconocido a menudo como el mejor cineasta británico; fue el primero de una encuesta realizada entre los críticos de cine en 2007 por el periódico The Daily Telegraph. El diario lo definió así: «Indudablemente el más grande cineasta nacido en estas islas, Hitchcock hizo más que cualquier otro director para dar forma al cine moderno, que habría sido completamente diferente sin él». La revista MovieMaker lo ha descrito como el director más influyente de todos los tiempos y es ampliamente considerado como uno de los artistas más importantes del séptimo arte.

El virtuosismo de Hitchcock se hace también evidente en el manejo de la cámara, de gran inventiva y audacia, y en el montaje, extremadamente fragmentado y estudiado en ocasiones, como en la conocidísima escena del asesinato en la ducha de Psicosis, tal vez su película más célebre, cuyo rodaje duró casi una semana entera y en la cual se agolpan multitud de secuencias en brevísimo tiempo.

Cierta leyenda negra de Hollywood afirma que en el trato con los actores era áspero y despótico, y también fue muy criticada su fijación con respecto a las mujeres rubias de aspecto más o menos asexuado según la consideración general de la época, modelo de la mayoría de sus protagonistas femeninas; y a las que perseguía en ocasiones durante el rodaje, como sucedió con Kim Novak.

A partir de 1948 se convirtió en su propio productor, y desde los inicios de la década de 1950 pudo contar con elevados presupuestos y con los mejores actores y actrices de Hollywood, alcanzada ya la fama internacional. Más tarde quiso recrudecer los argumentos y dotarlos de mayores dosis de suspenso, aunque hubo ciertas excepciones, como fueron Cortina rasgada (1966) y Topaz (1969), de temática anticomunista. Todas las películas de Hitchcock llevan el sello particular de su estilo, cuya influencia ha llegado a muchos otros directores, entre ellos algunos miembros de la nouvelle vague, como Truffaut y Godard.

Psicosis

Considerada una de las mejores películas de Hitchcock, y elogiada como una obra de arte cinematográfica de la crítica internacional, Psicosis también ha sido aclamada como una de las mejores películas de la historia del cine. La película estableció un nuevo nivel de aceptabilidad de la violencia, los comportamientos pervertidos y la sexualidad en las películas, y está considerada como el ejemplo más temprano del llamado género slasher. Tras la muerte de Hitchcock en 1980, Universal Pictures empezó a producir continuaciones: tres secuelas, un remake, una película para televisión y una serie de televisión.

Hitchcock, Freud y Dalí

‘Recuerda’ navega bajo la influencia de Freud en sus postulados sobre el psicoanálisis —trauma infantil y derivados— y aunque la intención inicial de Hitchcock era hacer una película mucho más loca de la que le salió —con muchos de los elementos de la novela, muy diferente a la película—, tuvo que ceder un poco ante la presión de Selznick, que controló el montaje final, en que se vio afectado el trabajo que Salvador Dalí realizó para el film. Dalí era por aquel entonces de rabiosa actualidad y fama internacional, y diseñó por petición de Hitchcock el famoso sueño del protagonista; sin duda la secuencia más recordada de la película. Una secuencia que duraba veinte minutos fue recortada hasta los dos minutos de duración. Considerable corte dejó fuera muchas de las ideas propuestas por Dalí, quien no era del agrado del productor.

Con todo, dicha secuencia, ejecutada por William Cameron Menzies, y filmada en estudio a pesar de que don Alfredo quería filmarla en exteriores, mantiene toda la pregnancia del pintor en su aporte a uno de los momentos más famosos del mundo del cine. Un sueño que sirve como solución al rompecabezas que existe en la cabeza del protagonista y de descifrarlo depende su libertad e incluso su vida. A pesar de que la película parece distinta dentro de la filmografía del director, contiene algunos de los elementos característicos de su cine, por ejemplo, el consabido falso culpable que debe huir de la justicia para intentar demostrar su inocencia, la cual no quedará clara hasta el tramo final. Mientras tanto Hitchcock juega con el espectador al despiste sin dar a entender si estamos ante un asesino o ante un hombre que ha perdido la cordura y puede ser inocente.

 

 

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